Educación para el Desarrollo Sostenible
1. Antecedentes
El planeta tierra se enfrenta al reto de revertir los impactos causados por el hombre. La crisis ambiental es compleja y tiene que ver con las formas en que la sociedad se ha relacionado con el medio ambiente. Esta relación implica aspectos históricos y sociales. Cualquier actividad humana tiene que ver con la naturaleza en sus distintos ámbitos y espacios, independientemente del nivel en el que se quiera observar. Los problemas ambientales tienen que ver con la falta de conciencia ecológica, mostrada por la actitud que manifestamos hacia nuestro entorno.
Necesitamos aprender nuevas formas de ver la realidad, asumir los nuevos paradigmas con la visión de mundo propia del contexto en que vivimos. El desarrollo sustentable ha aparecido como una alternativa. Se define como el modelo de desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer las posibilidades de que las futuras generaciones satisfagan las propias (Informe Bruntdland, 1987). Es una propuesta que busca balancear el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la equidad social. Uno de los aspectos que se le ha dado importancia es el ecológico. La situación ambiental global nos demanda poner remedio a los malestares de la tierra.
No se han aprovechado los conocimientos de la naturaleza que acumularon nuestros antepasados; tampoco aquellos adquiridos a través de procesos educativos alternativos, que nos dan un panorama más amplio de los recursos naturales. En el contexto general de las contradicciones y desequilibrios sociales y económicos por los que atraviesa la vida contemporánea, la educación debe orientarse a prevenir, revertir y detener los procesos de deterioro, para posibilitar el tránsito hacia el desarrollo sostenible (Wong, 1999).
Es por esto, que se tiene que utilizar mecanismos educativos que permitan crear un cambio en el pensamiento de las personas. Este cambio se da por experiencias y acontecimientos que llevan a la reflexión del ser humano acerca de la realidad ambiental en la que vive. Las acciones llevan a una nueva forma de actuar y obtener valores hacia una ética ecológica. En esto es donde radica la importancia de la Educación para el desarrollo sostenible.
2. Educación para el desarrollo sostenible
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo de 10 años comprendido entre 2005 y 2014 Decenio de las Naciones Unidas de la educación con miras al desarrollo sostenible (Resolución 57/ 254 de la Asamblea general de las Naciones Unidas en 2002). Los gobiernos del mundo entero están invitados a aprovechar el Decenio para integrar la educación con miras al desarrollo sostenible en las estrategias y planes de acción nacionales relativos a la educación a todos los niveles apropiados. Dentro de este decenio se tratarán temas claves para la ecuación para el desarrollo sostenible, entre las cuales destacan reducción de la pobreza, igualdad de los sexos, promoción de la salud, transformación rural, derechos del hombre, comprensión intercultural y paz, producción y consumo durables, diversidad cultural, medios de comunicación, tecnologías de información y comunicación, y protección del medio ambiente.
2.1 Temas claves en el decenio para el desarrollo sostenible
Con respecto al último tema, que forma parte de los temas claves que se abordarán durante la década de la educación para el desarrollo sostenible (2005 -2014), en lo que corresponde a la protección del medio ambiente, menciona que no podría subsistir desarrollo económico ni social a largo plazo sobre un planeta desvastado. En el centro de la educación con miras al desarrollo sostenido se sitúan los esfuerzos para hacer comprender la interdependencia y la fragilidad de los sistemas que sostienen la vida sobre el planeta y el capital de recursos naturales que son indispensables a la humanidad. Los recursos que la Cumbre mundial para el desarrollo sostenible ha designado como de interés prioritario son: el agua, la energía, el alojamiento, la agricultura y la biodiversidad. Recursos que han recibido en Johannesburgo el nombre (sacado de sus iniciales en inglés) “de agenda WEHAB” “El aprendizaje del entorno” se basa sobre esta comprensión –y la EPT y el DNUA son indispensables para crear las condiciones de tal aprendizaje. Permite entre otras cosas revelar las causas primordiales que pesan sobre el desarrollo sostenible y encontrar los valores, la motivación y las capacidades necesarias para superarlas (UNESCO, 2003).
2.2 Cultura ambiental
La cultura ambiental de una sociedad se define en buena parte por el balance entre las actividades con impacto ambiental positivo o negativo de sus miembros. La cantidad de basura que produce la gente, las especies de plantas y animales que cultivan y comen, cuánto ruido hacen, cuánto aman y protegen el bosque nativo y cuántas veces lo visitan al año, son todos aspectos de la cultura ambiental de una sociedad. Todas estas acciones, junto a las creencias, valores y respeto que demuestran al ambiente, además de las soluciones que encuentran para los problemas ambientales, son parte de la cultura ambiental. La ausencia de cultura ambiental, tanto personal como institucional, ha significado que además de los numerosos problemas ambientales locales, en los últimos años se han comenzado a manifestar graves problemas ambientales que afectan a todo el planeta, razón por la cual se habla de “crisis ambiental”. Lograr esta cultura es cada vez más importante; sin embargo, la permanencia de las conductas dañinas nos indica lo difícil que es crear la cultura ambiental en la gente y en las instituciones.
2.3 Variables demográficas
Las variables demográficas pueden clasificarse en diferentes tipos: algunas son de naturaleza biológica, como el sexo, la edad o la raza; otras como la clasificación socioeconómica como la clase social, el lugar de origen o el ingreso económico; y otras más son de naturaleza cultural como la religión. En general, las variables demográficas dividen a las personas en grupos y asumen que éstos caracterizan un comportamiento diferencial de sus integrantes. Los hombres, por ejemplo, en el caso de sexo, pueden tener un modo de comportarse muy diferente a las mujeres. En el caso de las conductas proambientales se asume esta premisa y su estudio constituye uno de los esfuerzos que más se han emprendido en la búsqueda de determinantes del actuar en pro del medio ambiente (Orduña et al, s/f).
Notas:
1Instituto tecnológico de Sonora, fmontano@itson.mx, acbeltran@hotmail.com
2Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora, plantel Esperanza, Sonora, México, jmelendreza@hotmail.com
Artículo originalmente publicado en Revista Vinculando: Desarrollo Sustentable en México y América Latina
Autor: Francisco Enrique Montaño Salas1, Arturo Cervantes Beltrán1, Jony Ramiro Torres Velázquez1 y Joel Meléndrez Arenas2
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