Juegos infantiles
Se han hecho muchas investigaciones sobre el juego, y se ha escrito mucho sobre ello, y sobre su valor educativo, y ante la pregunta ¿qué es el juego? Podría responderse de muy diversas formas. La respuesta a esta pregunta parece fácil, ya que habitualmente resulta sencillo para el observador reconocer el carácter de juego de una acción, del mismo modo que quién está jugando tiene conciencia de este carácter lúdico. Pero, es difícil limitar el juego a una definición.
«El juego es una actividad lúdica que comporta un fin en sí misma, con independencia de que en ocasiones se realice por un motivo extrínseco» (Diccionario de las Ciencias de la Educación).
Los primeros en enseñarnos el juego suelen ser nuestros padres. El juego en la niñez nos permite relacionarnos con el mundo que nos rodea, interactuar con otros seres humanos y comprender mejor a los demás. El juego es riqueza en sí mismo, nos enseña a enfrentarnos a la vida, nos permite convivir, descansar, conseguir metas y mejorar nuestras relaciones humanas como el dar y recibir amor.
El juego es un proceso creativo donde integramos nuestro cuerpo y mente de manera absoluta y total. Nos hace más equilibrados porque aprendemos como interrelacionarnos con los demás; más sanos porque nos ayuda a descargar nuestras tensiones relajándonos, y más alegres porque reímos y gozamos. Es movimiento y pensamiento. Es libre porque puede comenzar o terminar cuando uno quiere. Pero cuando le damos un sentido social, se puede convertir en deber, puede aparecer la necesidad de ganar, de ser mejor, de superarnos, de dar amor o amistad y es cuando le damos utilidad.
Habitualmente los juegos se dividen en función de criterios antinómicos:
- Juegos individuales y juegos colectivos.
- Juegos de interior y juegos de exterior.
- Juegos tranquilos y juegos funcionales.
- Juegos concretos o físicos y juegos abstractos o intelectuales.
Tradicionalmente se recurre al juego en el grupo, como una forma de pasar el rato, de cambiar el ritmo, de crear una atmósfera distendida. Sin embargo, los juegos, como experiencia de grupo, son un factor importante en su evolución. Los mecanismos que utilizan se basan en unos valores, estimulan un tipo de relaciones o provocan situaciones concretas que pocas veces se valoran. Queremos remarcar el valor del juego como tal, pero a la vez llamar la atención sobre su papel en el grupo.
El juego es una actividad propia del ser humano, se presenta en todos los niños, aunque su contenido varíe de acuerdo a las influencias culturales que los distintos grupos sociales ejercen. A esto se suma el hecho de que nuestra especie mantiene la capacidad de jugar más allá de la infancia, un ejemplo de lo cual puede encontrarse en las actividades deportivas.
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