La reputación del pan industrial “hecha migas”
Más del 70% del pan que se consume en nuestro país es industrial y parte de este pan se vende como pan artesano de forma engañosa, por ser un bien escaso y a la vez muy apetecido
Barcelona, 17 de diciembre de 2009-. En España el hábito de consumo de pan es inferior al consumo de otros países, como por ejemplo Alemania, y a esto hay que sumarle que gran parte del pan que se consume se vende como pan artesano. Esto se debe en parte, gracias a trucos publicitarios con las mezclas de harinas y aditivos, donde tampoco se respetan el tiempo de amasado y fermentación para que se asienten los aromas.
Debido a las prisas y a los complicados horarios, el pan industrial, como la conocida “baguette”, es la solución para muchos de los consumidores de este pan, que desconocen sus efectos negativos debido al alto índice de aditivos que contiene.
Debido a ello, en Cal Mossèn, pioneros en la elaboración del pan de coca artesanal en el mercado español, advierten de la necesidad de que la sociedad empiece a cambiar sus hábitos de consumo y opten por consumir pan artesanal, un producto que ha de formar parte de la dieta tradicional, gracias a sus propiedades ya que es rico en fibra, hierro y vitaminas B y E.
En palabras de Àngel Puigsellosas, Director General de Cal Mossèn, “antiguamente en España se consumía el doble de pan de lo que consumimos hoy. Esto se debe a que el pan es un producto relativamente perecedero al que se le añaden en la mayoría de veces productos aditivos (aromas o potenciadores del sabor) para que aguante más. Pero también es cierto que cada vez hay más consumidores que no aceptan este tipo de actividades que hacen que se pierdan los hábitos alimentarios saludables. Para empezar a cambiar nuestros hábitos, también es importante desmitificar la idea de que el pan engorda, porque no es cierto, es un producto base en nuestra alimentación. Solo se trata de no comer más de lo que nuestro cuerpo necesita, como sucede con el resto de alimentos”.
En Cal Mossèn solo utilizan agua purificada, levadura madre y ocho horas de fermentación para conseguir un pan de coca con un sabor y una textura difícil de igualar para las grandes empresas, características que lo hacen ser un producto exclusivo y diferenciador del resto de productos que existen en el mercado.
Acerca de Cal Mossèn: www.calmossen.com
Cal Mossèn, fundada en 1999 en Folgueroles, comarca de Osona, es un negocio familiar de tradición panadera. A partir de una receta centenaria, transmitida de padres a hijos y de la manera más tradicional, elaboran una coca artesana hecha a mano como se hacía antes, con ingredientes naturales para ofrecer un pan de alta calidad.
El objetivo de la enseña no es competir con las empresas de pan congelado o precocido, sino ofrecer al cliente el producto tal y como se lo ofrecen en la tienda, hecho del día y horneado por la familia. En Cal Mossèn se controlan todos los procesos, desde la compra de la harina (preparada por ellos mismos), hasta el envío de pedidos a las cocinas de sus clientes.
Articulo enviado por: Cal Mossèn


