¿Qué Riesgos Evita Y Qué Riesgos Genera El Mega Plan De Rescate Estadounidense?
De: Horacio Pozzo
Nota de la Editora : el artículo de Horacio de hoy nos explica por qué Estados Unidos ha debido llegar a esta instancia salvadora de sus residuos financieros tóxicos, y las consecuencias gravísimas derivadas de esta ayuda del gobierno estadounidense a los bancos operando en el país. Nos pueden dejar sus comentarios en www.latinforme.com
¿Qué riesgos evita y qué riesgos genera el mega plan de rescate estadounidense?
Buenos Aires, Argentina
23 de setiembre de 2008
Ciertamente que los gobiernos de George Bush no serán recordados como gobiernos austeros en cuanto a política fiscal se refiere. Luego del gran esfuerzo que le implicara a Bill Clinton poner en orden las cuentas públicas, George Bush se encargó de destruir la estabilidad fiscal con sus guerras a las que actualmente se agrega la sociabilización de los costos de la crisis.
¿Cuánto puede costarle esta crisis a los EE.UU.? Quizás más de lo que se pueden imaginar sus autoridades. Quizás el costo vaya más allá que unos cuantos cientos de miles de millones de dólares. Quizás el costo sea la sustentabilidad fiscal de los EE.UU.
Los estadounidenses vivieron en los últimos años un boom de consumo, mientras que el gobierno no le prestaba mayor atención a las cuentas fiscales y externas, cuyos déficits se incrementaban constantemente. La aparición de China como potencia emergente, actuaba como principal financista de esta fiesta de consumo y gasto desordenado. Ello también fue posibilitado por un sistema financiero sin control que generaba financiamiento para quien lo desee sin ningún tipo de análisis crediticio serio. Es que la tendencia ascendente de los mercados era el factor que garantizaba la sustentabilidad de los créditos para las instituciones financieras, sin considerar éstas que de un momento a otro, se podía ingresar en el ciclo descendente con consecuencias desastrosas.
El resultante de todo este tiempo de desorden en el gasto público y privado es este plan consistente en comprar todos los activos financieros tóxicos que las instituciones del sistema financiero estadounidense deseen desprenderse, a un precio a determinarse entre las mismas y el Tesoro de los EE.UU., quien se quedará con dichos activos pudiéndolos vender en el mercado una vez que el mismo se estabilice.
Para justificar el mega rescate propuesto por el gobierno de los EE.UU., el presidente George Bush decía lo siguiente: “Les diré a nuestros ciudadanos y seguiré recordándoles que el riesgo de no hacer nada es mucho mayor que el riesgo del paquete (…) Y que a la larga vamos a recuperar mucho dinero”. Lo cierto es que este mega rescate sumado a los salvatajes previos llevados adelante por el gobierno de los EE.UU., le implicarán a los ciudadanos estadounidenses un costo superior al billón de dólares.
El fuerte incremento de la deuda pública que estas acciones implican, ponen sin dudas, en riesgo la solvencia del gobierno estadounidense. Por su miopía, el resto de las enconomías desarrolladas, a las cuales solamente les importa que EE.UU. se haga cargo del problema, apoyan esta iniciativa sin medir los efectos que se pueden derivar de la misma.
La iniciativa de compra de los activos tóxicos implica aumentar el límite máximo de la deuda pública en US$ 11,3 billones (siendo ésta, la segunda vez en el año en que dicho límite superior se eleva). Para tener una idea de lo que estamos hablando, hay que decir que el PBI estimado para 2008 de los EE.UU. se encuentra en los US$ 14,2 billones (según estima el FMI en su World Economic Outlook Database, de Abril de 2008).
El fuerte incremento que el plan implica en términos fiscales, será una carga que obligará a la próxima gestión de gobierno a tener una actitud internacional menos beligerante que la observada en la gestión George Bush. El nuevo gobierno se verá obligado a llevar adelante recortes del gasto público si quiere evitar generar una mayor inestabilidad en sus cuentas fiscales y mayores presiones inflacionarias. En este contexto, los gastos bélicos, especialmente lo vinculado a las tropas estadounidenses en Irak, aparecen como el primer componente de gasto a recortar. Para tener en cuenta, el déficit presupuestario de los Estados Unidos sin considerar los rescates, asciende a los US$ 600.000 millones anuales.
En otra de las frases que perdurarán en el tiempo, George Bush decía: “Debemos actuar ahora para proteger la salud económica de nuestra nación”.
Lo que se puede observar en estos momentos sobre las consecuencias que está teniendo esta crisis, es que además de poner en peligro la salud fiscal de los EE.UU. y de generar posiblemente, mayores presiones inflacionarias originadas en primera instancia del aumento del gasto fiscal, la misma puede incidir en la visión de los inversores internacionales acerca de la salud fiscal general de Estados Unidos como deudor soberano.
En relación a ello, Tony Crescenzi, estratega de bonos de Miller Tabak & Co. Opinaba: “Los bancos centrales que tengan títulos del Tesoro deberían prever que se les pague primero, antes que la deuda de las agencias, si Estados Unidos incumpliera sus pagos”.
Con las perspectivas más oscuras sobre la economía estadounidense, la moneda norteamericana enfrentará un futuro en donde el debilitamiento de su valor en relación a las principales monedas mundiales aparece como un destino difícil de evitar (aunque probablemente ello no se produzca en el corto plazo).
Así, la conjunción de perspectivas de un debilitamiento en el mediano a largo plazo del valor del dólar, conjuntamente con la posible percepción de dudas sobre la salud fiscal de los EE.UU., puede profundizar la tendencia hacia la diversificación de carteras de los Bancos Centrales sobre sus reservas internacionales y a la búsqueda de un nuevo patrón de referencia (acción que ya han llevado adelante algunos países del Medio Oriente).
Para concluir, se puede pensar que la búsqueda del gobierno de los EE.UU. por evitar los riesgos de una profundización de la crisis en el sistema financiero que hubiera podido significar un quiebre del mismo, estaría haciendo surgir nuevos riesgos (no uno, sino varios) que pueden llegar a ser peores que aquellos que se pretenden evitar. Es por eso que este mega plan no puede pensarse aisladamente sin un cambio en la política económica en los EE.UU. que gire hacia una mayor austeridad fiscal, una lucha directa contra la inflación, una reforma integral de la regulación y supervisión del sistema financiero estadounidense, y en el apuntalamiento de las bases del crecimiento de su economía. Si el plan de rescate no viene complementado con medidas que ataquen los problemas que se pueden derivar del mismo, quizás haya que prepararse para la próxima crisis antes de que ésta haya finalizado.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
Origen: Artículos gratuitos de ArticuloZ.com
Acerca del autor:
Horacio Daniel Pozzo es Licenciado en Economía y Magister en Economía -ambos estudios realizados en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)-. Desde 1999 y durante tres años realizó trabajos de planeamiento y gestión financiera en el sector privado. Luego trabajó como investigador para el Centro para la Estabilidad Financiera en donde participó de proyectos de investigación para el Banco Mundial, la Embajada de Gran Bretaña, el BID, la CAF, entre otros organismos internacionales, especializándose en temas de Gobierno Corporativo y Capital de Riesgo. Desde noviembre del 2005 hasta Noviembre de 2007 formó parte del staff de economistas de Fundación Capital especializándose en temas de inflación, política monetaria y sistema financiero.
Actualmente dicta clases de Macroeconomía II en la Universidad Católica de La Plata (UCALP), ocupando el cargo de profesor adjunto interino. Autor de varios artículos sobre política monetaria y sistema financiero en publicaciones especializadas.
- [+] Menéame: Destaca este artículo
- [+] Del.icio.us: Añade este artículo a favoritos
- [+] Furl: Añade este artículo a favoritos






