Esquema del Proceso Formativo Arcón, Segundo Eslabón Fundamental del Sistema

Actualmente, el Método Arcón, en base a su demostrado nivel de efectividad, es el sistema oficial por diversos Gobiernos, y adoptado por Unidades Caninas de Cuerpos de Policías, Bomberos, Defensa Civil, Ejércitos…especialmente de naciones con cierto riesgo de desastres naturales o antrópicos. Este revolucionario Método de riguroso carácter científico, ha incrementado el salvamento de vidas en el planeta, optimizando visiblemente la eficacia en los Perros de Búsqueda : rescate, explosivos, minas, drogas, especies protegidas… El creador del Método Arcón, Jaime Parejo, ha sido galardonado por tan importante avance a nivel mundial por las Naciones Unidas con el Certificado de Distinción Sasakawa 2005.

A continuación reproduzco una exposición, simplemente esquemática, del proceso formativo ARCÓN, segundo eslabón fundamental del Sistema.

A) SEÑALIZACIÓN ( ARQUETA DESNUDA Y VESTIDA )

 El objetivo de ésta fase va a ser condicionar en el perro la- emisión del ladrido hacia el humano no visible y ubicado subterráneamente.

 El perro deberá haberse habituado previamente a compartir el juego- con personas extrañas y también al acto de ladrarles con fluidez, por el simple impulso natural que genera el excitatorio deseo de compartir el mismo con un determinado objeto.

Puntualizando que debe evitarse el condicionamiento del ladrido a la persona visible, como recurso válido de demanda, ya que podría tender a utilizarlo, por un simple efecto de generalización, en otras situaciones nocivamente. Tampoco soy partidario de condicionar el ladrido a la emisión de una orden previa, lo cual generaría en el perro, una perjudicial expectativa.

 Previamente habremos sometido al perro a un periodo de varios- días de privación en lo que respecta a la actividad lúdica y expansión motriz. Potenciaremos así el estado de impulso necesario para energizar la ejecución de estas primeras pautas a la vez que incrementamos el efecto positivo del reforzamiento.

 El figurante ha de ser persona conocida por el perro (no el guía),- favoreciendo así el necesario grado inicial de confianza y estimulación. El ejemplar disocia al guía, desde el principio como posible elemento-meta primario.

 El perro deberá familiarizarse previamente con el entorno donde se- encuentre ubicada la arqueta.

 Utilizaremos aquel motivador que resulte mas incentivador para el- ejemplar (pelota, rodillo, muñeco, palo.. ), aclarando que este sólo se utilizará en la fase inicial de formación, con objeto de evitar que el perro asocie su simple olor específico, como único estímulo discriminativo al que reaccionar señalizando., y llegue a evitar la señalización al sepultado que carecerá del mismo..

 Evitaremos trabajar bajo condiciones climáticas adversas (altas- temperaturas, intensas precipitaciones…) que puedan provocar nocivas reacciones de evitación o distracción en el perro.

 Los observadores se situarán a una distancia mínima de 15 metros del- área de trabajo, evitando movimientos, posturas o sonidos que puedan desviar la conducta del ejemplar, que en esta fase inicial será especialmente susceptible a cualquier tipo de distracción resultando fundamental, no obstante, que obtenga éxito en las actuaciones.

 Para el desarrollo de esta fase siento especial predilección por la- utilización de arquetas situadas en superficies de pavimentos (asfalto, hormigón…) y no transitadas. Obviamente con el pavimento minimizamos considerablemente la posible presencia de estímulos olfativos interferentes que sin embargo resultarían inherentes a lo que se denomina terreno.

 Retiraremos de la superficie cualquier objeto o materia que- hipotéticamente pueda captar perjudicialmente la atención del perro (herramientas, prendas de vestir, heces, …)

 Se utilizará en principio una tapa de madera o plástico duro por- resultar manejables y resistentes, (con un asa central.)

 Previamente se dejará libre al perro en una zona ajena a la de- trabajo, durante unos minutos, con el objeto de que miccione, defeque y se relaje, siendo esta una pauta general de actuación en la fase de formación.

Arqueta desnuda: 1º paso

 El guía se dirige con el perro sujeto por la traílla hacia un- punto anterior a la arqueta en 20 metros aproximadamente (variable en función del estado motivacional observado en el ejemplar). Durante el recorrido hacia el punto de suelta el guía debe ir activando emocionalmente al perro «calentándolo mentalmente» para el trabajo. No debiendo reprimir el posible y valioso ímpetu manifestado por el mismo, evitándose por ejemplo la utilización de collares corredizos o efectuar tirones hacia atrás.

 El figurante se encuentra esperando al guía en un punto medio- entre la arqueta y el punto de suelta. Ejecutará movimientos incitantes mostrando el motivador al perro y entonando voces que lleguen realmente a estimularlo hasta el punto de lograr un positivo efecto de atracción sobre el mismo.

 Cuando el figurante estima que ha provocado en el perro el- suficiente grado de excitabilidad e impulso se dirigirá rápidamente hacia la arqueta y se introducirá en la misma a la vista del ejemplar, repitiendo durante unos segundos las pautas de estimulación antes de introducirse totalmente en el hueco y cubrirse con la tapa.

 El instructor observa concentrado la conducta del perro en el- exterior e indica al figurante oculto (mediante un transceptor) el momento adecuado para que refuerce la emisión de ladridos, (aunque el figurante escuche ladrar al perro, ignorará si dirige los ladridos incorrectamente hacia el guía u otro elemento y si resulta conveniente prolongar o acortar la señalización en base al posible estado de inhibición u otro aspecto que presente el ejemplar, siendo pues esencial la orientación técnica desde el exterior.)

 El figurante no felicitará verbalmente en el mismo instante que- se le indique ya que podría coincidir con un paréntesis de silencio, debiendo ser lo mas simultáneo posible con el siguiente ladrido emitido, para así favorecer la necesaria contigüidad temporal que permita una adecuada asociación y condicionamiento.

Seguidamente retira la tapa y sin cesar de felicitar al perro lo acaricia e incita a que se acerque para así conseguir aumentar su nivel de confianza respecto a la nueva y extraña situación. Es ahora cuando el guía se aproxima al perro felicitándolo y acariciándolo igualmente.

- El figurante sale de la arqueta para ofrecer junto al guía momentos de euforia y juegos al perro.

 El figurante inicia siempre el reforzamiento verbal desde el interior- del zulo subsanando así la posible demora que se podría producir entre la señalización ladrada del perro y la apertura de la arqueta.

 La razón por la que el guía no refuerza verbalmente y ni tampoco- se acerca al perro hasta que el figurante lo haya hecho, es la de que el perro asocie firmemente al figurante-s como «elemento-meta», disociando al guía con esta circunstancia y con la de «posible medio para acceder al reforzamiento». Es la causa principal, por la que el «Método Arcón» no contempla como posibilidad que el guía asuma el papel de figurante, siendo sin embargo una tendencia muy generalizada en la fase inicial.

Así se consigue evitar de una forma sólida el riesgo de que el perro en el siniestro, abandone nocívamente el punto de localización, retornando ocasionalmente hacia el guía, preservándose además el desarrollo del valioso potencial de autonomía del perro en la búsqueda.

 El perro va aprendiendo a emitir ladridos hacia la persona oculta- bajo la superficie, gracias a su mecanismo básico de aprendizaje asociativo.

Arqueta desnuda: 2º paso

Se mantiene el punto de suelta, pero en este caso el perro solo divisa la arqueta cubierta por la tapa, sin la presencia previa del figurante.

Arqueta vestida: 1º paso

 La tapa es cubierta parcialmente con escombros , siendo el- instructor quien controlará el incremento o reducción del cubrimiento para el desarrollo del siguiente ejercicio, en base al posible grado de inhibición observado en el perro ante la incorporación del nuevo elemento sepultante, hasta llegar al punto en que el ejemplar señalice de forma segura y fluida ante la tapa totalmente cubierta de escombros.

 Cuando figurante y guía refuercen al perro deben tener en cuenta- que resultará fundamental transmitirle el necesario grado de emotividad, impregnando los movimientos, entonaciones de voz, caricias… de la necesaria carga excitatoria que consiga estimularlo de forma intensa.

Arqueta vestida: 2º paso

 Finalizará la fase de señalización cuando el ejemplar realice- satisfactoriamente dicho ejercicio en otra arqueta, totalmente vestida y diferente ubicación. Así comprobaremos si el elemento «escombro» ha adquirido suficiente fuerza como estímulo predictivo para el perro.

 Los escombros utilizados en la segunda arqueta no serán los- mismos que cubrieron la primera, aunque obviamente ofrecerán al perro rasgos básicos similares que le permitirá generalizar..

 Un aspecto fundamental a tener en cuenta en la preparación de- estos ejercicios será el de prever siempre que el figurante deberá retirar sin ayuda la tapa cubierta de escombros, debiendo pues controlarse el peso y disposición de aquellos elementos que se sitúen sobre la misma, y realizarse los ensayos de apertura previos que resulten precisos.

 A partir de las actuaciones con «arqueta vestida» todos los- figurantes deberán ir provistos con el correspondiente casco de protección y demás accesorios de seguridad según el caso.

- El figurante desplazará parcialmente la tapa para reforzar sin demora.

 Durante el desarrollo de la fase de señalización, aplicaremos siempre que resulte necesario, las técnicas de:œ


- Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí

- Técnica de restablecimiento inocuo por inserción sonora.

- Técnica de factible localización por compensación previa de factores contrapuestos.

B) BÚSQUEDA SIMPLE (un sepultado) (ESCOMBRERA INTRODUCTORIA Y DE TRABAJO)

Escombrera introductoria

 Denomino «escombrera introductoria» aquella que no supere una- superficie aproximada de 50 m2 y presente una altura moderada.

 El recurso de «activación emocional» se deberá aplicar en todos los- ejercicios de búsqueda, constituyendo un estímulo previo fundamental a realizar durante el recorrido (varios mts.), anterior a la suelta del perro.

- La distancia del punto de suelta a la escombrera no será superior a 25 m.

 Para la primera cubierta del zulo se utilizará un fragmento de- tabique o similar, disponiendo escombros sobre la misma hasta conseguir una hermeticidad completa que impida al perro la mas mínima visión del figurante o su acceso al mismo. También se intentará evitar en los sepultamientos posibles rasgos distintivos que puedan favorecer algún tipo de discriminación visual para el ejemplar en las futuras áreas de trabajo y su nociva asociación. Podría resultar muy perjudicial que al retirarse el cerramiento por el figurante, impactase sobre el perro algún elemento de los escombros y se genere el consecuente condicionamiento negativo en el mismo. Debiendo prevenirse y controlarse esta circunstancia mediante ensayos previos como ya indiqué anteriormente.

 Los perros deberán encontrarse ubicados en el interior de sus- respectivos transportines, en la «zona de espera», sin posibilidad alguna de divisar el área de trabajo.

 Los figurantes continuarán siendo personas familiares para el perro- durante el desarrollo de la fase «escombrera introductoria» y primera búsqueda en «escombrera de trabajo», para continuar en lo sucesivo con figurantes totalmente extraños.

 No se permitirá la familiarización previa del perro con el entorno de- trabajo, potenciando así el desarrollo de lo que denomino capacidad de adaptación neo-ambiental.

 El perro deberá sentirse atraído en principio por la simple visión de- la masa de escombros, que tras la fase de «arqueta vestida» deberá haberse convertido en un potente estímulo predictivo.

 Ocasionalmente puede observarse que algunos ejemplares cuando- perciben el foco de olor humano del sepultado, llegan a miccionar e incluso defecar tras la inevitable relajación de esfínteres, provocada por la consecuente reacción emocional.

 En otros casos, se llega a producir un cierto trastorno del- control voluntario del perro obstaculizándose nocivamente la fluidez del ladrido de señalización.

 La sensación de frustración o ansiedad durante el desarrollo de- la búsqueda, puede manifestarse en ocasiones con un repetido mordisqueo de briznas de hierba u otros elementos.

Escombrera de trabajo

 El perro que llega a localizar y señalizar adecuadamente al- figurante sepultado en «escombrera introductoria», pasará a trabajar en zonas de superior envergadura, escombreras de trabajo

 Exigiremos de forma progresiva al ejemplar un mayor desarrollo de- búsqueda, comenzando con una distancia moderada desde el punto de suelta al sepultado.

 El motivador, en caso de ser un objeto cuyo olor permita una- perjudicial asociación discriminativa en el perro, empezará a ser sustituido por un simple palo u otro elemento odoríferamente inocuo, procurando no mermar la intensidad del reforzamiento. Evitando así el riesgo futuro de posibles actos de evitación en la señalización de sepultados.

 «El foco de olor humano emergente de los escombros» está ya- convirtiéndose también en un potente estímulo predictivo para el perro.

 El perro, al igual que otras especies , tiene la capacidad de- responder de la misma forma ante estímulos distintos que presentan ciertas similitudes, motivo por el cual resulta factible que generalice ante cualquier masa de escombros u olores humanos diferentes.

 En la «escombrera de trabajo» se irá aumentando gradualmente la- distancia del punto de suelta, respecto a la ubicación del sepultado, siendo el propio estado motivacional del perro el que lo impulsará para desarrollar la búsqueda olfativa de moléculas de olor humano que lo guiaran al foco emergente de los escombros, procedente del figurante sepultado.

- El instructor deberá indicar:

- Posible idoneidad de la zona de escombros

- Ubicación del zulo

- Posición del punto de suelta en cada perro

 El perro debe ir habituándose a efectuar la búsqueda de personas- sepultadas venteando, para ello, procuraremos reducir progresivamente la posibilidad de que utilice posibles rastros existentes en el terreno para conducirse hacia el objetivo, no debiendo asociarlos como señales vinculantes para la localización. El venteo es el único procedimiento fiable para la búsqueda de sepultados tras un derrumbamiento.

 Las personas que se desplacen por el área de escombros para las- tareas previas de excavación del zulo y sepultamiento del figurante, deberán respetar una vía establecida de entrada y salida en dicha zona. El punto de suelta deberá situarse siempre en el frente opuesto a tal acceso.

 Otro recurso que considero válido sería el de la premeditada- inundación del terreno con múltiples rastros a discreción.

 Por otra parte, descubrí que ciertos ejemplares llegaban a- utilizar como recurso para guiarse hasta el sepultado, el rastro dejado por el perro que intervenía anteriormente. Esta circunstancia puede solventarse fácilmente mediante un control metódico de los turnos de actuación en los perros.

 Observando que algunos individuos presentaban en su conducta de- búsqueda ciertas manifestaciones propias de estrés (falta de vigor, nula capacidad de concentración, incremento de salivación…) aunque sin una causa visible, conseguí detectar que el origen se encontraba en la previa captación de feromonas por el macho y que habían sido excretadas por alguna hembra en celo en otro lugar y momento ( aéreamente, en orina…).

 Se trata de un estado que puede prolongarse varias semanas- incluso, periodo durante el cual se retirará al perro de toda actividad que exija un esfuerzo síquico.

 El zulo no podrá utilizarse mas de una vez por el mismo perro, ni- la zona de escombros una vez utilizados los sepultamientos oportunos.

 En ningún caso se recriminará al perro en la zona de escombros,- evitando entre otras consecuencias la posibilidad de que dicha área se convierta en estímulo inhibidor condicionante para el ejemplar, que aunque de forma leve pueda mermar su posible estado de motivación o concentración respecto a la misma.

 He de puntualizar que si bien soy partidario del aprendizaje por- el perro de ciertas ordenes de dirección (operación relativamente fácil), soy firmemente contrario a la utilización de éstas durante el entrenamiento habitual, circunstancia que lesionaría en mayor o menor medida la capacidad de iniciativa y autonomía del perro, asociando nocivamente al guía como un posible recurso orientativo en las operaciones de búsqueda y determinadas situaciones, extorsionándose visiblemente su necesario nivel de concentración.

 En está fase de «búsqueda simple» son aplicables las técnicas de:œ

- Autonomía progresiva por acción del «efecto maniquí»

- Restablecimiento inocuo por inserción sonora

- Factible localización por compensación previa de factores contrapuestos.


- Apoyo sin demanda por aproximación restringida


C) BÚSQUEDA ENCADENADA (dos o más sepultados )

-

Iniciaremos el proceso de aprendizaje de la «búsqueda encadenada» con tan solo dos figurantes sepultados.

 Los respectivos zulos estarán ubicados en la «escombrera de- trabajo» separados por una distancia media de 50 metros.

 Una vez señalizado por el perro cualquiera de los dos figurantes,- se aplicará la «técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica del sepultado» para que seguidamente el figurante localizado y señalizado en segundo lugar sea el que refuerce de la forma ya descrita en la «búsqueda simple». El guía tras reforzar al perro, y hacer la esquiva, le pone la traílla y se aproxima con el perro hasta un punto medio, hacia el segundo, para hacer la nueva suelta. De esta forma se pretende asegurar el éxito de la segunda localización por el perro, y la consecuente incorporación de este nuevo esquema de trabajo a su memoria y repertorio conductual.

 El instructor observa con atención para avisar mediante- transceptor al figurante que ha de reforzar, ya que no resulta posible prever con total seguridad, el sepultado que el perro captará y señalizará primero.

 Cuando se compruebe que el perro desarrolla adecuadamente la- conducta de «búsqueda encadenada» con dos sepultados, se incorporará un tercer zulo y figurante, manteniendo la distancia media de 50 metros con los otros dos.

 Continuamos aplicando idéntico mecanismo básico, «disuasión- mímica», con los dos primeros figurantes señalizados y la aparición del reforzamiento (con especial magnitud) en el caso del tercer y último figurante señalizado. Con dicha pauta, se desarrollarán diversas operaciones de búsqueda con números variables de personas sepultadas (uno, cinco, seis…), igualmente debe variarse el turno del figurante que efectuará el reforzamiento, pero teniendo siempre en cuenta que el desarrollo de la búsqueda encadenada finaliza para cada perro con la aparición del reforzamiento principal (de guía y figurante).

 El perro va incorporando gradualmente el nuevo esquema de- encadenamiento a su repertorio conductual, desarrollándose la nueva expectativa de la posible continuidad en la búsqueda tras un número no constante de señalizaciones, apareciendo el reforzamiento principal de forma imprevisible. Este tipo de circunstancia llega a constituir un estímulo añadido para el ejemplar.

- Progresivamente se tenderá a efectuar la suelta desde el mismo punto de señalización.

 Siempre, antes de cada indicación de búsqueda, se colocará la- traílla al perro, con objeto de que se vaya habituando a reiniciar las batidas sin anticiparse en ningún caso a la orden del guía.

 En esta fase de búsqueda encadenada, aplicaremos las técnicas :œ


- Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí

- Técnica de factible localización por compensación previa de factores contrapuestos

- Técnica de reforzamiento calibrado por triple control

- Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica del sepultado


Cuando se considere afianzada la conducta de «búsqueda encadenada» en el perro, lo iremos sometiendo ocasionalmente a diversos tipos de entrenamientos discriminativos (odorífero, visual, …) y al desarrollo de búsquedas con presencia de factores adversos, (confinamiento, ruidos,…) debiendo aplicarse siempre un moderado proceso de intensificación individualizada.

Una vez consolidado el primer proceso de formación, el ejemplar presentará en el desarrollo de las búsquedas, un nivel de autonomía, motivación y concentración especialmente sólido y efectivo, aplicándose a partir de aquí y de forma permanente las siguientes técnicas :


- Técnica de autonomía progresiva por acción del efecto maniquí

- Técnica de reforzamiento calibrado por triple control

- Técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica del sepultado.

Propiedad Intelectual

De conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de Abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual. Trás obtener calificación jurídica favorable, se aprueba con nº 1998/41/12727 del 5 de mayo de 1998 , Ministerio de Educación y Cultura de España, que el método Arcón queda legalmente inscrito, registrado y protegido, como obra científica, cuyo autor es D. Jaime Parejo García, en el Registro General de la Propiedad Intelectual con nº 23474.

Jaime Parejo García

Bombero Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos Excmo. Ayuntamiento de Sevilla

Instructor Rescate Canino Catástrofes

Autor y Director Técnico Método Arcón

http://www.rescatecanino.com

 

http://www.rescatecanino.org

Sevilla, 1961) Investigador español sobre el aprendizaje y la conducta del perro de búsqueda, considerado además un experto e instructor de reconocido prestigio a nivel internacional en la especialidad de rescate canino en catástrofes.

Jaime Parejo ha recibido, entre otros galardones, el Primer Premio a la Investigación por la Real Sociedad Canina de España 1998 y el Certificado de Distinción del Premio Sasakawa por las Naciones Unidas en 2005, que reconoce a nivel mundial su trascendente labor de investigación y docencia internacional, así como el avance científico del Método Arcón, siendo en ambos casos el primer español al que se le conceden distinciones tan relevantes.

Hasta la fecha ha intervenido en numerosos siniestros que implicaban el sepultamiento de personas (terremotos, deslizamientos, explosiones, fallos estructurales) en Colombia, Turquía, Taiwán, El Salvador o España, dirigiendo las operaciones de búsqueda tanto en exterior como en interior de espacios confinados en estructuras colapsadas. Ha formado, evaluado y certificado oficialmente a numerosos policías, bomberos y militares con o sin perros de un total de 17 países con cierto riesgo sísmico.

Desde 2004 el Método Arcón ha sido adaptado también por diversos cuerpos policiales (Ecuador, Colombia, Caracas) para la detección de explosivos, narcóticos y tráfico de especies protegidas, al demostrarse su mayor efectividad sobre el conjunto de los sistemas tradicionales.

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