Publicidad contra contaminación visual: esto es igual a consumismo

Esta evolución del ser humano en la generación de diversos tipos de contaminación por un lado, y por otro, en la toma de conciencia sobre los efectos negativos que produce, nos llevan a un tercer concepto algo menos difundido por su gran impacto negativo y sobre todo por el interés en ocultarlo de los “responsables contaminantes”, que son, principalmente los grandes fabricantes y los publicistas, y en segundo lugar los medios de comunicación y las instituciones públicas. Se trata de la “contaminación visual” que se podría definir como aquellos elementos que ensucian nuestro espectro visual con un interés claramente de rentabilidad económica a costa del terrible deterioro que se produce en la calidad de vida humana.
La sociedad es sensible a la contaminación ambiental e incluso a la contaminación acústica, ya que se trata de un fenómeno exteriorizado. Sin embargo, la contaminación visual se encuentra todavía en un nivel menos consciente, de forma que la mayor parte de la población no sólo no es consciente de sus efectos perversos sino que además niega su existencia como si se tratase de una broma o exageración.

Primero, las ciudades transformaron el paisaje natural en un conglomerado de asfalto y cemento. Después las grandes empresas y los publicistas se encargaron de contaminarlo con sus “emisiones mentales”.
Las grandes ciudades se han convertido en territorios ocupados por las instituciones públicas y las grandes empresas que se han lanzado a una enloquecida lucha por situar su mensaje por encima de cualquier otro. La sobrecarga de estímulos visuales sin límites ha deteriorado sensiblemente la vida en el medio urbano.
Aunque la globalización ha exportado la contaminación visual por encima de barreras políticas y naturales, la población mundial no reacciona de igual forma ante el abuso de las multinacionales. En nuestra cultura, la propagación de la publicidad se ha venido realizando desde sus inicios, por lo que no genera rechazo, ni siquiera curiosidad por parte de los ciudadanos. Sin embargo, en lugares remotos, o se admira o se rechaza.
Pero, ¿es realmente contaminante la publicidad?
En los países socialistas, las fábricas pertenecían al Estado por lo que no era necesario incentivar el consumo de los productos. No se concebía un sistema que tuviera que utilizar los Medios de comunicación para aumentar la producción (y el consumo) de las fábricas. Incluso, no se permitían ciertas actividades que sintonizaran ideológicamente con el gran sueño capitalista: el máximo enriquecimiento posible, con la mínima inversión, en el menor tiempo posible.

Contaminación visual “La conquista del espacio”
La publicidad se considera una buena fuente de ingresos para la administración, ya que se puede incorporar en múltiples soportes y espacios públicos, siempre con el criterio de la venta de la máxima audiencia cautiva. Es decir, le prometen al fabricante que su anuncio va a ser visto por un gran número de personas que, inconscientemente y sin tener nada que ver con el fabricante y el político que administra el soporte público, recibe un consejo de compra o modelo de vida según han pactado a sus espaldas.
Los dirigentes políticos no han puesto ningún tipo de freno a la voracidad contaminadora de espacios públicos de los fabricantes y publicistas. Y lo que es peor, los ciudadanos estamos tan narcotizados con su contaminación que no oponemos resistencia alguna, llegando incluso a asegurar que “los anuncios quedan bonitos”

Además de contaminar los espacios ya existentes, se ha desarrollado toda clase de soportes integrados con el mobiliario urbano, cuyo único fin es cargar aún más el espacio visual con mensajes publicitarios comerciales.
Esta conquista del espacio se ha realizado de forma tan contundente que resulta extraño que los ciudadanos no hayamos opuesto resistencia.
Si anteriormente la colonización se realizaba a la fuerza mediante el envío de ejércitos, en la actualidad, son las ondas y los espacios visuales los que realizan la labor de sometimiento, con sus tropas de publicistas.
El negocio de la contaminación visual se agrava cuando los productos que se anuncian son perjudiciales para la salud, como es el caso del tabaco y el alcohol.

El espacio privilegiado para la contaminación visual es el lugar donde se produzcan grandes concentraciones de personas lógicamente, y no queda prácticamente lugar donde su influencia no haya llegado. Si la publicidad ha transformado la imagen de las ciudades, con el espacio subterráneo ha ocurrido lo mismo, e incluso se ha diseñado ya teniendo en cuenta las posibilidades máximas de explotación.
Aquel ciudadano que tenga que utilizar el transporte público, se verá obligado inevitablemente a posar su vista en los cientos de metros cuadrados de superficie contaminada por los mensajes de las multinacionales. Esta conquista del espacio se lleva a cabo con total facilidad, se utilizan paredes, columnas, papeleras, barandillas de pasarelas y escaleras, el suelo, y en los últimos años también han colocado pantallas de televisión y proyectores multimedia que llegan a disparar su imagen en la misma cara de los viajeros. Primero no se atrevieron a incluir el sonido, pero ahora ya no hay quien los pare.

Contaminación visual en Medios de Comunicación.

La publicidad supone la principal fuente de financiación de medios tanto públicos como privados. El chantaje consiste en que te dejan ver películas si te comprometes a ser contaminado con sus “emisiones mentales”. La relación es “veinte minutos de programación”, y “quince minutos de publicidad”.
Sin embargo, esto tampoco se cumple ya que se utilizan fórmulas alternativas para seguir contaminando cerebros sin resistencia alguna: publicidad subliminal, emplazamiento de producto, etc. Si para ver una película que dura dos horas te ponen al menos tres pausas de quince minutos, calcula el tiempo que pierde una persona en un sólo día viendo publicidad.

¿Cuánto tiempo pierde un ciudadano al año viendo publicidad? ¿En qué podría invertir ese tiempo?
Las productoras están haciendo su agosto con las teleseries que, además de transmitir los valores adecuados para la sociedad del consumo, aprovechan para incluir su “chapapote mediático” o emplazamiento de producto. En este caso, la imagen corresponde a una serie familiar emitida en televisión en horario de máxima audiencia, que camufla publicidad de bebidas alcohólicas nuevamente.
El fútbol como espectáculo de masas no tiene otro valor más allá de la venta de productos y elemento de entretenimiento adormecedor como pantalla tras la que se mueven las enormes cantidades de dinero que se obtiene con este negocio.
¿Qué trascendencia tiene para un medio como la televisión la declaración de este deportista? ¿Qué es realmente lo que se está comunicando?
En este caso el negocio está claro. Se mancha con la tinta de la marca (rojo para marlboro, azul para telefónica, etc.) toda la superficie posible y se contrata a los mejores deportistas para que contagien a los adolescentes de su venta de humo.
¿Quién pone el dinero?¿Quién pone la salud en juego? ¿Quién se lleva el dinero?¿Quién lleva el chapapote mental en su ropa y en su moto? ¿Quienes son los del traje y por qué no llevan la tinta roja?

Contaminación visual en Internet:

Otro espacio altamente contaminado es Internet. A todos nos ha pasado encontrar nuestra pantalla de la computadora llena de ventanas publicitarias, hasta tal punto que no hemos sido capaces de encontrar la información que buscábamos. Aunque ya hay algunas herramientas para filtrar la atmósfera virtual, las autopistas de la información son realmente escenarios privilegiados para aquellos empresarios descuidados con alto poder contaminante.

http://www.quebarato.com

Autor: Brenda Cañas Hurtado

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)

Otros llegaron buscando:

  • frases de contaminacion visual

Los comentarios están cerrados